Estamos en recesión, hay que ahorrar, es verdad. ¿qué proponen nuestros iluminados de turno? ¿Rebajar los tipos impositivos que gravan los carburantes? (Que directa e indirectamente supone el 75% de su precio).
Cuando los gobiernos no saben qué hacer, improvisan. El tema de las carreteras y autopistas de España, no es la excepción, pero no pasa por ser un tema de límites de velocidades, ni de educación vial, ni siquiera de respeto a las normas. El tema, verdaderamente importante, es que el Estado, las Autonomías y los Ayuntamientos, despilfarran nuestros impuestos en gastos superfluos, o en administraciones duplicadas y triplicadas, en nombramiento de nuevos funcionarios, que ingresan en los diferentes tipos de administraciones, estos son los gastos que asfixian las arcas y desvían, los ingresos impositivos, a destinos ajenos al interés social y general.
Referente a la verdadera solución, al tema del ahorro, al problema del tránsito, está en la adecuación de las carreteras, autopistas y vías de circulación, adaptándolas a las nuevas tecnologías y capacidades de los vehículos y no en mantener trazados arcaicos, diseñados para el tránsito de tracción a sangre del siglo XVIII. Mientras tanto el tan ponderado ahorro del 3%, representará un importante cargo para los conductores que no se pueden dar el lujo de transitar a bajas velocidades, cuando cada día se enfrentan a menos tiempo y más demanda de horas para obtener ingresos dignos, sin disminuir esos escasos minutos diarios, dedicados a disfrutar de la familia.
Parches sobre parches, accidentes, muertos, lisiados y familias destruidas, pero los diferentes gobiernos de nuestra península, siguen encabezonados en responsabilizar exclusivamente a los conductores.
Es mucho más fácil que asumir su ineficacia e incapacidad para poder adaptar las vías a las modernas condiciones y prestaciones de los vehículos, todas ellas dotadas y ofertadas con infinidad de sistemas de seguridad y protección.
Es más simple seguir gastando el dinero de la recaudación impositiva de los carburantes, de los impuestos de fabricación, matriculación y de circulación, provenientes del bolsillo de esos conductores, en temas que son ajenos al origen de la recaudación de los mismos.
Las marcas o fabricantes de vehículos, cada día proyectan, diseñan y crean, lanzándolos al mercado, vehículos más eficientes, más seguros y más veloces, porque así lo exigen los usuarios y los tiempos en los que vivimos.
Mientras tanto, los gobernantes de los estados, no solo el español, silban mirando para otro lado. Debatiendo en las cámaras y en los foros, sobre la conveniencia de ir en contra de la modernidad, la eficiencia y la lógica o diseñando campañas engañabobos, sobre la conveniencia de reducir los límites de velocidad, caducos y obsoletos, como los propios dirigentes que tenemos.
Señores políticos, todos ustedes, no fastidien más con sus incoherencias, tomen el toro por las astas, y utilicen las partidas de las recaudaciones, que provienen directa e indirectamente de los vehículos, de sus usos, mantenimientos y consumo, destinándolas completamente a la modificación y adaptación de nuestras vías, para adecuarlas a un tráfico más seguro, más eficiente y por supuesto, mucho más rápido.
Pero para nuestra desgracia no lo harán, seguirán metiendo la mano en la lata impositiva, para destinar los fondos a "otros fines y destinos". Por todo ello, la responsabilidad de las macabras estadísticas de nuestras carreteras, solo recae sobre sus cabezas, que pueden tener de todo, menos inocencia. Señorías, propongan una disminución del 50% de sus ingresos, la asistencia obligatoria al senado y al congreso, renuncien a sus "jubilaciones anticipadas" y trabajen como el resto de los ciudadanos de a pie. Seguramente ahorraremos mucho más del 3%.
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